Innocence / Inocencia

Places beyond law call my attention: As international waters, intimacy, imagination, dreams. I remember my adolescence as a time in my life full of situations in which due to my ignorance I could not discern good or bad, and coincidentally; I am part of a society in which adolescence tends to occupy half of our lives (protected by a psychosocial moratorium, a period in which youngs are allowed behaviors which do not correspond to those of an adult) and continually downplays rules, institutions and laws: We hate duty and sacrifice. Because where is more responsibility, there is less freedom.

One of the oldest stories of the Torah (located in Genesis), note that man was forbidden ONLY to eat of the tree of knowledge of good and evil. What represents that tree? Morality, the ability to add an interpretation to the facts, the ability to judge.

The woman said to the serpent, “We may eat fruit from the trees in the garden, 
but God did say, ‘You must not eat fruit from the tree that is in the middle of the garden, and you must not touch it, or you will die.’” “You will not certainly die,” the serpent said to the woman. “For God knows that when you eat from it your eyes will be opened, and you will be like God, knowing good and evil.”

Fact: Adam and Eve naked in the garden. Current Interpretation: “They’re shameless, they not look after their body, they are unaware of the privacy…” However, at that time the situation was not tried for them (not justiciable, because there were no rules to determine if that was good or bad).

When the woman saw that the fruit of the tree was good for food and pleasing to the eye, and also desirable for gaining wisdom, she took some and ate it. She also gave some to her husband, who was with her, and he ate it. Then the eyes of both of them were opened, and they realized they were naked; so they sewed fig leaves together and made coverings for themselves.
Then the man and his wife heard the sound of the Lord God as he was walking in the garden in the cool of the day, and they hid from the Lord God among the trees of the garden. But the Lord God called to the man, “Where are you?”
10 He answered, “I heard you in the garden, and I was afraid because I was naked; so I hid.”
11 And he said, “Who told you that you were naked? Have you eaten from the tree that I commanded you not to eat from? ”

Is it OK judge good or evil? It’s not worth to make us that question. Too late, it’s a fact. Our innocence was left in Eden since which we choose our own rules to comprehend the space we inhabit. With socialization, we learn and teach to discriminate generation after generation. And we can not deny as we long back to that paradise.

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Me llaman la atención esos lugares que escapan a la ley: Como las aguas internacionales, la intimidad, la imaginación, los sueños. Recuerdo mi adolescencia como un momento en mi vida poblado de situaciones en las cuales debido a mi ignorancia no podía discernir bueno o malo y, casualmente formo parte de una sociedad en la cual la adolescencia tiende ocupar la mitad de nuestras vidas (protegida por una moratoria psicosocial, periodo en el cual al joven se le permiten conductas que no corresponderían a las de un adulto) y relativiza continuamente las reglas, las instituciones, las leyes: Odiamos el deber y el sacrificio. Porque dónde nace la responsabilidad, acaba la libertad.

Una de las narraciones más antiguas de la Torá (ubicada en Génesis), cuenta que el hombre SOLO tenía prohibido comer del árbol de la sabiduría del bien y el mal. ¿Qué representaba ese árbol? La moralidad; la capacidad de agregarle a los hechos una interpretación, la capacidad de juzgarlos.

—Podemos comer del fruto de todos los árboles —respondió la mujer—. Pero, en cuanto al fruto del árbol que está en medio del jardín, Dios nos ha dicho: “No coman de ese árbol, ni lo toquen; de lo contrario, morirán.”
Pero la serpiente le dijo a la mujer:
—¡No es cierto, no van a morir! Dios sabe muy bien que, cuando coman de ese árbol, se les abrirán los ojos y llegarán a ser como Dios, conocedores del bien y del mal.

Hecho: Adán y Eva desnudos en el huerto. Interpretación actual: “Son unos desvergonzados, no cuidan su cuerpo, desconocen la privacidad”. Sin embargo, en ese momento la situación no era juzgada por ellos (ni juzgable, porque no existían reglas para determinar si eso era bueno o malo).

La mujer vio que el fruto del árbol era bueno para comer, y que tenía buen aspecto y era deseable para adquirir sabiduría, así que tomó de su fruto y comió. Luego le dio a su esposo, y también él comió. En ese momento se les abrieron los ojos, y tomaron conciencia de su desnudez. Por eso, para cubrirse entretejieron hojas de higuera.
Cuando el día comenzó a refrescar, oyeron el *hombre y la mujer que Dios el Señor andaba recorriendo el jardín; entonces corrieron a esconderse entre los árboles, para que Dios no los viera. Pero Dios el Señor llamó al hombre y le dijo:
—¿Dónde estás?
10 El hombre contestó:
—Escuché que andabas por el jardín, y tuve miedo porque estoy desnudo. Por eso me escondí.
11 —¿Y quién te ha dicho que estás desnudo? —le preguntó Dios—. ¿Acaso has comido del fruto del árbol que yo te prohibí comer?

¿Está bien discriminar, juzgar el bien o el mal? No vale la pena hacernos esa pregunta, ya es tarde, ya es un hecho. Nuestra inocencia quedó en el Edén, desde que elegimos nuestras propias reglas para comprender el espacio que habitamos. No podemos ignorar que junto con la socialización, aprendemos y enseñamos a discriminar generación, tras generación. Pero tampoco podemos negar cuanto ansiamos volver a ese paraíso.