Baptism / Bautismo

“Do not let the floodwaters engulf me

or the depths swallow me up

or the pit close its mouth over me.”

Psalm 69:15 (NIV)

          I got into the bus and I sat near the exit door, next to a grown woman with short hair, a bit frizzy. I guess I asked some direction, or time. It came a brief chat. In the confidence that can only be given to a stranger, I told her the situation that bothered me. Almost reaching destination, she said: “Problems are like water: One day you will look back and you will see that they have passed.”

The answer was simple and effective. There are moments we have to pass by, with the hope of knowing that only we dive to build momentum. When circumstances cover us, we should remember that they are only that: circumstances. They can last months, years. But we must never give up the ability to feel the waves caressing our feet, to flow with them and let it run what does not depend on you.

Other image that came to my mind while composing this song was a time when (literally) I was drowning in a pool too deep (I look it today and it looks so small …). I jumped in the water without opening his eyes and lost my way. My hands couldn’t find stairs to climb. When I managed to open my eyes, everything was clear… I just could listen my body’s vibration shaking the water violently, but no one above could perceive me. I went once afloat and I only could swallow water. Again and not even that. The third time just my hands could. I gave up while I was plunged by the pressure. There were several seconds seeing everything light blue (the color of the pool) and diffuse. Down, the sun was shaping some shadows. I guess that this is how you feel dying drowned.

Suddenly I felt a nudge in my back and I reacted strongly trying to go somewhere. Another push. I did not know if I was really moving. Another. I did not expect to be rescued in this way, but the way it matter? Another, another, another until it touches the edge of the pool. I was saved by a friend. Upstairs, the world went on as nothing had happened. Thank you for having seen me Ezequiel Selvas. Thank God for using these waters to change my perspective. I hope this song to be a boost for your life and the water which may cover you, it baptizes you instead.

bautismo cover artwork boca abierta ahogo isra

“No dejes que me arrastre la corriente;

no permitas que me trague el abismo,

ni que el foso cierre sus fauces sobre mí.”

Salmo 69:15 (NVI)

          Entré en el autobús y me senté cerca de la puerta de salida, al lado de una mujer adulta con el pelo corto, un poco rizado. Supongo que me pidió alguna dirección, o el tiempo. Surgió una breve charla. En la confianza de que sólo se puede dar a un extraño, le dije la situación que me afligía. Casi llegando a destino, ella dijo: “Los problemas son como el agua: Un día mirarás atrás y verás que han pasado.”

La respuesta fue tan sencilla como eficaz. Hay momentos que simplemente deben transitarse, con la esperanza de saber que solo nos sumergimos para tomar impulso. Cuando las circunstancias asfixian, es bueno recordar que solo son eso: circunstancias. Algunas duran días, otras meses, otras años. Pero nunca hay que renunciar a la capacidad de sentir las olas acariciando los pies, fluir con ellas y dejar correr lo que no depende de tu persona.

Otra imagen que venía a mi mente al componer fue una ocasión en la que (literalmente) me ahogaba en una pileta muy profunda (hoy la miro y parece tan pequeña…). Me tiré al agua sin abrir los ojos y perdí el rumbo. Mis manos no hallaban la escalera para subir. Cuando atiné abrirlos, todo se veía nublado, solo escuchaba la vibración de mi cuerpo sacudiendo violentamente el agua, pero arriba nadie podía percibirlo. Subí una vez a flote y solo llegué a tragar agua. Otra vez y ni eso. La tercera vez solo llegaron mis manos. Me rendí a medida que la presión me sumergía. Fueron varios segundos de ver todo celeste (el color de la piscina) y difuso. Abajo el sol llegaba a dibujar unas sombras. Supongo que así es como se muere ahogado.

De pronto sentí un empujón en mi espalda y reaccioné con fuerza tratando de avanzar hacia alguna parte. Otro empujón. No sabía si realmente estaba avanzando. Otro. No esperaba ser rescatado de esa manera, pero ¿Importaba la forma? Otro, otro, otro hasta que toqué el borde de la pileta. Fui salvado por un amigo. Arriba, el mundo seguía como si nada. Gracias, Ezequiel Selvas por haberme visto. Gracias Dios por usar esas aguas para cambiar mi perspectiva. Espero que ésta canción sea un empujón para tu vida y que las aguas que pueden cubrirte, sean las mismas que te bauticen.

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