De tenor ligero a contratenor II

La voz expresa nuestra identidad y tanto para cantantes como para oyentes
está cargada de significado, por lo cual tras describir la transición vocal de tenor
quiero contar los 
cambios más importantes que siguieron al cambiar de registro.
ADVERTENCIA: No es tan dramático. No para ustedes.

CAMBIO DE PERCEPCIÓN Preguntas frecuentes
¿Ahora cantás como nena?
-Sí (la respuesta fácil, para delimitar expectativas y no ahondar en tecnicismos)
¿No podés cantar con tu voz real?
Podría cantar de pecho pero sería un esfuerzo innecesario cuando me resulta más natural de otro modo. Como contratenor puedo hacer mejores velocidades, el volumen es más parejo y suena pleno.
¿Cantás más agudo que…? (Completar con el nombre de algún cantante popular que cante agudo, preferentemente un tenor gritón)
Tras lo cual procedía a explicar que hay diferentes categorías de voces y como en el boxeo no tendría sentido comparar un peso pesado con un peso minimosca, en el canto lírico, aún interpretando lo mismo, sonaríamos diferentes.
¿No te da vergüenza/risa cantar así?
Y la verdad es que salir del área de confort siempre implica incomodidad.
Agregaría una de mi profesora de canto, Gabriela Bogo:
¿Te falta mucho para ser tenor?
Como si no existiera otro objetivo en la vida de todo cantante.
*Plus: Se lo dijo un taxista a ELLA -es soprano-. Si aún no entendieron el chiste, les recuerdo que “tenor” es una categoría masculina y Gaby, -hasta donde yo sé- no pertenece a la misma, es soprano)

CAMBIO DE IMAGEN
Siendo tenor ligero sabía que tenía que emular a un gallito: Con una actitud que compence mi falta de graves al mejor estilo Juan Diego Flores.
Tuve años para inspirarme y practicar eso; pero de pronto me encontraba oyendo divos de expresiones lánguidas y voces blancas etéreas con arrebatos de vibrato. Era muy delgada la línea entre parecer un cantante delicado en extremo y un personaje bizarro por la diferencia entre el sonido etéreo saliendo de un instrumento masculino.

Atrás quedaron mís días de vibrato cual cabra. Adios Luciano, hola Jaroussky

CAMBIO DE REPERTORIO
Lo primero que pasó por mi cabeza fue: “Años tirados a la basura”. Cambiar de registro vocal en el canto lírico es como cambiar de talle: Ni sueñes que lo mismo te va a quedar igual, hay que adaptar todo para lucirse con la nueva figura.
A favor: el nuevo repertorio me resultó aún más exótico y delicado: Pasé del estruendoso “Una furtiva lagrima” a la aniñada “Ombra mai fu” y del candente “Il mio bel foco” a la histeria de “Scherza Infida”.
Me reencontré con “Intorno ‘al Idol mio” ésta vez en su octava real, cantandola como mezzo. Cecilia Bartoli, voy tras de ti.

CAMBIO DE CUERDA
Dejé de sentarme con los brillantes y jocosos tenores para hacerme amigo de las tímido contraalto (podría decirse que era una amiga más). Las primeras clases tuve la sensación de total apnea, como si recién hubiera salido de una pileta. Mi cerebro pedía oxígeno a gritos. Ah! Tampoco podía cubrir mucho la voz porque iba a resaltar en el coro y restarle naturalidad a la cuerda por lo cual perdí aire a montones.
La verdad es que cantar en falsete requería muchísimo mayor aire, sostén y relajación. AY! de descuidar la higiene vocal. Los agudos directamente NO SUENAN y no pueden forzarse sin sonar como un globo apretado.

Resumiendo: Fue un cambio impactante ¡Pero no veo la hora de volver a intentarlo!
Si te interesa cuidar tu voz, también comparto mis tips para salud vocal.